En la localidad de Florencia, al norte de la provincia de Santa Fe, los vecinos denuncian el estado intransitable de las calles y apuntan a la falta de mantenimiento y de obras públicas. La situación se agrava con cada lluvia, dejando a cientos de personas aisladas, entre el barro y la desidia.
Llueve y los vecinos de Florencia quedan atrapados. El barro se adueña de las calles, convirtiendo cada camino en una trampa que impide circular con normalidad. Esta escena, cada vez más frecuente, se repite en distintos barrios de la ciudad y genera profundo malestar en la comunidad.
Vecinos y vecinas expresan su hartazgo ante lo que consideran una gestión municipal ausente. “Estamos cansados de vivir con el barro hasta los tobillos”, es una de las frases que se repite entre los frentistas, quienes denuncian que no hay planificación ni inversión en infraestructura básica.
La situación empeoró luego de que el municipio ordenara remover varias calles de tierra —incluso aquellas que contaban con algo de mejorado— justo antes de una seguidilla de lluvias anunciadas. Como resultado, los caminos quedaron completamente intransitables, afectando a toda la comunidad: niños que no pueden llegar a la escuela, adultos mayores encerrados en sus casas y trabajadores que no logran cumplir con sus compromisos diarios.
“La ciudad está paralizada. Es como volver a la pandemia, pero por culpa del barro”, dicen algunos habitantes, que reclaman obras urgentes y respuestas concretas. Mientras tanto, el intendente permanece distante, sin dar señales claras de acción ni empatía con los vecinos afectados.

Desde hace más de 30 años, Florencia arrastra una historia de abandono, con promesas incumplidas y escasa inversión pública. La falta de planificación urbana y el deterioro constante del espacio público reflejan un modelo de gestión agotado, que mantiene a la ciudad en un atraso crónico.
Hoy, el barro no solo ensucia las calles: simboliza la postergación de un pueblo que se siente olvidado por quienes deberían gobernar para mejorar su calidad de vida.

