En Tartagal crece un clima de indignación y cansancio. Vecinos, trabajadores comunales y referentes sociales comenzaron a revelar lo que describen como la trama más oscura de la actual gestión: un entramado de vínculos personales, beneficios económicos, descontrol institucional y un vaciamiento total del equipamiento de la comuna.
Las acusaciones apuntan directamente al presidente comunal Nelson Elham, a quien señalan por mantener una relación “inexplicable” con la dirigente de la minoría Valeria Villalba, quien debería ser la encargada de controlar su gestión. Para los vecinos, esa función de contralor desapareció hace tiempo. “No controla nada porque es parte del mismo negocio”, aseguran.
Una red familiar que maneja áreas, recursos y decisiones
Según testimonios, Valeria Villalba forma parte de un circuito que involucra a su hermana Corina Villalba, jefa de Cultura; y a Gonzalo “Mocote” Benítez, pareja de Corina y señalado como el hombre que realmente “maneja la comuna”.
Benítez —según empleados comunales— pasó de trabajar en tareas comunes a convertirse en el dueño de todas las decisiones, operando con total libertad dentro del edificio comunal, incluso administrando las redes oficiales como si fuera una cuenta personal.
La pareja es además dueña de la despensa–carnicería “Los Nonos”, donde terminan —según denuncias— la mayoría de los vales y órdenes de compra que emite la comuna. Es decir, un circuito cerrado: la comuna imprime los vales, y los vales vuelven a un comercio propiedad de funcionarios o allegados al poder.
“Todo queda entre ellos”, afirmó un proveedor local.
El Club Social, entregado y explotado por el mismo grupo
La polémica se agrava con la entrega del Club Social. Vecinos denuncian que Nelson Elham puso el histórico espacio en manos de la misma pareja. Lo más grave: lo están arreglando con personal y fondos de la comuna, pero ellos cobran los alquileres.
“Lo usan como negocio propio, pero lo financia el pueblo”, disparó un trabajador comunal.
Vaciamiento total: no hay computadoras, no hay sistema, no hay control
Si la trama política es grave, lo institucional es directamente alarmante. Denuncian que la gestión de Elham dejó a la comuna sin computadoras, sin sistema informático y sin equipamiento básico.
Una fuente interna lo describió sin vueltas, El área social quedó en manos de una joven que —según la denuncia— firma documentos como trabajadora social sin estar recibida ni estudiar más la carrera. Una irregularidad gravísima que podría invalidar trámites oficiales y afectar a familias que dependen de asistencia.
Vecinos hablan de “feudo”, “negocio familiar” y “abandono”
Las palabras que más se repiten entre los vecinos son “feudo”, “acomodo”, “negocio familiar” y “descontrol”. Muchos aseguran que hoy la comuna funciona sin transparencia, sin controles y sin estructura.
“Mocote y la mujer deciden todo. Elham solo firma”, expresó un empleado con años de antigüedad.
Crece la presión para que la comuna rinda cuentas
Ante la magnitud de las acusaciones, distintos sectores de Tartagal evalúan presentar un pedido formal de informes, exigir auditorías y reclamar explicaciones públicas.Hasta ahora, ni Elham ni las funcionarias mencionadas dieron declaraciones.
La sensación en el pueblo es clara: Tartagal está al borde de un colapso institucional, mientras un pequeño grupo —según las denuncias— maneja recursos, influencias y espacios públicos como si fueran propios.

