Rápida respuesta policial para el hijo del intendente: un privilegio que no todos tienen. En la madrugada del sábado 29 de marzo de 2025, la comisaría Quinta de la ciudad de Las Toscas demostró una eficiencia pocas veces vista cuando se trata de esclarecer un robo. En menos de media hora, los efectivos policiales lograron recuperar los objetos sustraídos y detener a los presuntos ladrones. Sin embargo, lo llamativo del caso no es solo la eficacia del operativo, sino a quién benefició: Exequiel Eduardo Chamorro, hijo del intendente de la ciudad, Leandro Chamorro.
El hecho ocurrió en calle 27, entre 4 y 6, en el barrio Asunta, cuando Chamorro denunció que, al regresar a su domicilio, descubrió que desconocidos habían cortado una manguera y robado su garrafa de 10 kg, marca YPF. Además, dos silletas de su propiedad fueron halladas en una propiedad lindera. La respuesta policial fue inmediata. En minutos, efectivos de la comisaría Quinta, acudieron al lugar, realizaron un rastrillaje, encontraron el tubo de gas robado y aprehendieron a los presuntos responsables, Maximiliano Catriel Gómez, alias “Tito”, y Brian Laureano Castillo, alias “Machuca”.
Este despliegue veloz contrasta con la realidad que enfrentan los ciudadanos comunes de Las Toscas, quienes a menudo deben esperar semanas o incluso meses para obtener respuestas cuando son víctimas de robos. Comerciantes, productores y vecinos denuncian la inacción de la policía en numerosos casos, con investigaciones que no avanzan y bienes que rara vez son recuperados.
Resulta irónico que el propio intendente Leandro Chamorro haya declarado en varias oportunidades que la seguridad no es su responsabilidad, desentendiéndose de la preocupación de los vecinos. No obstante, cuando el afectado es alguien de su familia, la acción policial parece acelerarse de manera inusual.
El caso reaviva el debate sobre el acceso desigual a la justicia y la seguridad en Las Toscas. Mientras que los hijos del poder cuentan con respuestas inmediatas, los ciudadanos de a pie siguen esperando soluciones, resignados a la lentitud y la indiferencia de las autoridades.